El Señor de los Libros y los Sueños
Si la vida no tuviera tantas vueltas, quizá hubiera triunfado como economista, filósofo o político. Los que lo conocen dicen en los 70 era un prodigio, mejor alumno del Sanbue, Presidente del Centro de Estudiantes de Ciencias Económicas, estudiante de tres carreras al mismo tiempo y a la vez presidente de la delegación local de AFS, una institución de intercambio que le permitió vivir un tiempo en los EEUU, con una familia con la que se adoptaron mutuamente de por vida.
Al mirarlo uno se da cuenta que fue parte de la generación de la Bidú, de esa que una tal María Rosa describiera en alguna revista Humor de los ochenta, esa que creció con Los Beatles, la de la rebeldía sin causa que nunca se curó del todo. La de los Saratoga sin filtro, la que se quedaba sin aliento contemplando el anochecer de los días agitados, la que dejó atrás una niñez de caramelos Misky, de tinteros involcables y de olor a mandarina para transformarse en duendes detenidos por orden de una orden, en esos que les allanaron el bosque y le encontraron trinos, abedules y una puesta de sol como dice la canción de Alejandro del Prado. La de los posters del Che y Lennon, la de los libros de Cortázar y la que escuchaba Almendra en el Winco desfondado de la siesta. Esos que osaron tirar los pedacitos al viento de la historia, los maravillosos decepcionados de la plaza, los que se tuvieron que ir con los sueños truncados a vivir en otras tierras, donde encontraron brazos abiertos pero nunca iguales a los de la vieja, a los de los amigos del secundario o a los de la vuelta del perro en la Plaza Roca.
Daniel es de los que no pudieron resistir el sabor del dulce de leche lejano ni a la tentación de la democracia que volvía y un día regresó de México, donde se había ganado un lugar como economista idóneo, para transformarse en el señor de los libros superiores, ese que uno ve al final de los estantes al lado de la catedral, ese de la sonrisa paternal detrás de una barba setentosa. Ese que se me ocurre sigue siendo un soñador incurable, aunque ahora sueñe para adentro, rodeado de tres hijas que cuando hablan de él lo hacen como si fuera el héroe de alguna novela de esas que se encuentran a la venta. Pudiendo ser triunfador en varias cosas, Daniel decidió triunfar en ser feliz, trabajando de lo que ama y haciéndolo con quienes lo quieren.
Agradecemos la participación en este programa de Ana Moglia, Susana Biset, José Di Marco, Willy Quiroga, Sancho Otero Pizarro, Lino Frasson y a la familia de Daniel Bucciarelli. Gracias a Tiembla Delirio Orquesta y Vox Dei por la Música.
Podes escuchar el programa haciendo click acá:
https://ar.ivoox.com/es/hablemos-rio-cuarto-daniel-bucciarelli-audios-mp3_rf_31132040_1.html
Video: Introducción, Bloque 1, Bloque 2, Bloque 3, Bloque 4,
Agradecemos la participación en este programa de Ana Moglia, Susana Biset, José Di Marco, Willy Quiroga, Sancho Otero Pizarro, Lino Frasson y a la familia de Daniel Bucciarelli. Gracias a Tiembla Delirio Orquesta y Vox Dei por la Música.
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