Madre Sin Pañuelo Blanco
Hace 10 años ella era simplemente una mamá, de esas que trabajan dentro y fuera de la casa, de esas que intentan todos los días predicar con su ejemplo a sus hijos que el camino del esfuerzo, el trabajo o el estudio es lo hace que seamos mejores personas y que tengamos un futuro.
Hace 10 años él era simplemente un pibe con ganas de rebelarse y conocer el mundo un poco más allá, como cualquiera de nuestros hijos y que por alguna discusión casera con mamá, decidió irse de casa en busca de alguna ilusión adolescente.
Hace diez años ellos estaban allí, acechando como lobos al rebaño para sacar ventajas del más débil, para quemarles la cabeza a nuestros pibes y contribuir, droga mediante, a un flagelo que cada día es más importante en nuestra ciudad y que cuenta con complicidades políticas, judiciales, policiales y sociales que van haciendo cada vez más que la droga sea parte de nuestra cultura, que haya cada día más gente que diga que las drogas no son tan malas y que nos resignemos a pensar que no podemos hacer nada.
Hace diez años algún policía, algún fiscal o algún juez pensaron, como siempre, que Nicolás algo habría hecho y que la impunidad de un sistema corrupto solo lo convertiría en una foto más de esas que vemos en los aeropuertos y que nunca se ven en las calles ni en las manifestaciones de los organismos de derechos humanos. Esos desaparecidos que son muchos más que 30000 y que casi nunca se investigan porque al parecer el concepto del desaparecido quedó atrapado en lo que nos pasó en los 70.
Claro que ellos, los socios de la impunidad, no contaban con Rosa, que como toda rosa tiene espinas y que comenzaron a pinchar a las esferas de esa complicidad intrínseca que tiene el narcotráfico y que sigue creciendo a merced del no te metas, del mirar para otro lado, o del recibir una cuota del millonario negocio que nos está transformando en una sociedad cada vez más insegura, cada vez con más pibes sin futuro y paradójicamente con menos derechos humanos.
Como la verdad es siempre una, y las mentiras siempre tienen patas cortas, fue imposible desacreditar a esta madre sin pañuelos blancos pero con la fuerza indestructible del amor por su hijo; Fue imposible ocultar su grito de justicia, detener con el tiempo sus acciones como abogada y evitar la condena para algunos de ellos, condena que no alcanza para tanto amor y dolor de madre que aún sigue buscando lo que cualquier Mamá: Encontrarse con su hijo.
Rosa Sabena, Madre del dolor sin pañuelo blanco, Rosa que clava sus espinas en el corazón de la justicia, Rosa que despliega su perfume en defensa de las víctimas y Rosa consagrada como Honoris Causa en amor de Madre.
Agradecemos la participación en este programa de los familiares de Rosa Sabena, Hernán Vaca Narvaja y Pablo Callejón, Rosa Cattana, Marcelo Ruiz y Rubén Lucero. También gracias a la música de Deolinda Sosa y La Banda XXI
Para escuchar el Programa Completo hacer click en:
https://ar.ivoox.com/es/hablemos-rio-cuarto-rosa-sabena-audios-mp3_rf_31141010_1.html
Videos: Introducción, Bloque 1, Bloque 2, Bloque 3, Bloque 4, Bloque 5
Agradecemos la participación en este programa de los familiares de Rosa Sabena, Hernán Vaca Narvaja y Pablo Callejón, Rosa Cattana, Marcelo Ruiz y Rubén Lucero. También gracias a la música de Deolinda Sosa y La Banda XXI
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